Todos pasamos por momentos en la vida en los cuales nos damos cuenta que transitamos por un camino o una carretera sin retorno. Entonces creemos que quisieramos volver atrás, volver a reparar situaciones o a enfrentar desafíos ante los cuales hubieramos querido reaccionar de forma diferente, pero ya no es posible. Cada día es una nuevo episodio de nuestra historia, y el tiempo no se detiene, mientras nuestro espacio se expande y se encoge alternativamente, como un elástico.
No siempre son errores como tales, cometidos en el pasado, con frecuencia se trata simplemente de decisiones adoptadas ante las diversas bifurcaciones que se nos presentan, y que tienen consecuencias, a veces serias, o no tan serias, y muy a menudo imperceptibles. Pueden tener consecuencias que son muy íntimas, difíciles de compartir o de explicar. Las más graves, ya lo sabemos, pueden repercutir incluso sobre la humanidad. Aunque cuando escribo esto no pienso en los físicos que hicieron posible los experimentos nucleares ni en quienes se dejan llevar por movimientos de masas desatinados, ni siquiera en los choferes irresponsables.
Nuestro planeta es grande, pero nuestro mundo es pequeño. Pero por suerte la carretera que transitamos no tiene retorno. Ahora, esta mañana de Santiago de Chile adornada por cielos azules que anuncian otro día tórrido, tengo la sensación de estar transitando lentamente por una curva en ese camino, en mi caso a pié, y de que trato de olvidar las bifurcaciones a las cuales me vi enfrentado el año pasado.
Acabo de leer un libro sobre una carretera, por cierto. Sus dos personajes avanzan sin mirar atrás, porque no hay nada que ver, ni ningún lugar donde regresar.
Luis
Exelente!
Publicado por: Pati | 13 de junio de 2008 en 19:33
Cuántas veces nos sucede lo que planteas. La ley del libre albedrío y aunque muchas veces nuestras decisiones pasadas buenas o malas, las miremos a la distancia...ya fueron, no siempre se pueden cambiar las cosas, el tiempo es el momento, el ahora. Y es mejor pensar que lo decidido ahí, era el que queríamos.
De repente me cuestiono cosas, pero al final me convenzo con ver las cosas con optimismo.
saludos
Publicado por: Malú | 18 de junio de 2008 en 10:46
Cuántas veces nos sucede lo que planteas. La ley del libre albedrío y aunque muchas veces nuestras decisiones pasadas buenas o malas, las miremos a la distancia...ya fueron, no siempre se pueden cambiar las cosas, el tiempo es el momento. Y es mejor pensar que lo decidido en ese momento, era el que quisimos.
De repente me cuestiono cosas, pero al final me convenzo con ver las cosas con optimismo.
saludos
Publicado por: Malú | 18 de junio de 2008 en 10:47
Es cierto lo que dices. a veces nos arrepentimos de cosas que ni siquiera hicimos solo está en nuestra imaginación en dejarnos llevar por una sociedad que a veces nos juzga con una palabra o con una simple mirada. Podemos mirar atrás mas no volver para tratar de arreglar algo que quizá jamás hicimos.... podemos aprender de nuestros errores, pero no podemos estar en el mismo lugar y con las mismas personas. Pero como siempre pienso, digo las cosas se hacen con amor, y en ello radica la alegría el optimismo y las ganas de ver sonreír a los demás si eso hice en algún momento entonces no quiero volver atrás. "En el fuego interior todo se abrasa, se triunfa del rencor y de la muerte".
Publicado por: Cusi | 9 de julio de 2008 en 17:21