Recuerdo las primeras palabras que leí en un libro de Claude Lévi-Strauss: “Odio los viajes y los exploradores”. En seguida fui engullido por su texto y durante semanas cargué con esa gruesa y despiadada crónica de viajes americanos, y especialmente brasileños. Esta mañana el diario anunciaba la muerte de este filósofo antropológico, o viceversa, a los 100 años de edad.
“Tristes trópicos” es uno de los mejores libros de viajes que he leído. De antropología no puedo decir nada. Tengo casi la certeza que me lo pasó Daniel en esos días caraqueños, después de una diatriba en contra de las ciencias sociales, con la única recomendación que se lo devolviera. No muchas horas después estaba fascinado por los relatos, y por lo que me pareció una mirada intensa a un mundo perdido.
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