Recuerdo las primeras palabras que leí en un libro de Claude Lévi-Strauss: “Odio los viajes y los exploradores”. En seguida fui engullido por su texto y durante semanas cargué con esa gruesa y despiadada crónica de viajes americanos, y especialmente brasileños. Esta mañana el diario anunciaba la muerte de este filósofo antropológico, o viceversa, a los 100 años de edad.
“Tristes trópicos” es uno de los mejores libros de viajes que he leído. De antropología no puedo decir nada. Tengo casi la certeza que me lo pasó Daniel en esos días caraqueños, después de una diatriba en contra de las ciencias sociales, con la única recomendación que se lo devolviera. No muchas horas después estaba fascinado por los relatos, y por lo que me pareció una mirada intensa a un mundo perdido.
Quisiera decir que fue un libro iniciático. Pero no, luego no volví a Lévi-Strauss ni pasé por eso que los diarios denominan enfoque estructuralista (o no me di cuenta), salvo alguna entrevista o artículo incendiario, ni tampoco a las ciencias sociales o algo que se le parezca, fuera de pornoexcursiones por algunos textos de Bataille que ni siquiera sé si pertenecen al mismo rubro.
Busco en internet (porque devolví el libro y nunca más lo tuve) y encuentro un pedazo del comienzo del libro: “la aventura no cabe en la profesión del etnógrafo; no es más que una carga; entorpece el trabajo eficaz con el peso de las semanas o de los meses perdidos en el camino; horas ociosas mientras el informante se escabulle; hambre, fatiga y hasta enfer-medad; y siempre, esas mil tareas ingratas que van consumiendo los días inútilmente y reducen la peligrosa vida en el corazón de la selva virgen a una imitación del servicio militar…”.
Sin embargo “Tristes trópicos” me pareció a mí aventura en estado puro. Narrada además por alguien que no estaba para nada mareado por espejismos.
Es célebre su comentario sobre nuestra región, que habría pasado “de la barbarie a la decadencia sin conocer la civilización”. Hay que recordar que el libro, escrito en los 1950, 15 años después de sus viajes por el Mato Grosso brasileño, pertenece una época en la cual palabras como ‘civilización’ y ‘progreso’ eran mucho menos confusas.
Caetano Veloso me trajo de vuelta a Lévi-Strauss unos años después de que pasé por ese libro, en la canción Estrangeiro donde dice: “El antropólogo Claude Lévi-Strauss destestó la Bahía de Guanabara, le pareció una boca sin dientes”. Compré ese cassette (qué tiempos aquellos) en Río, en el primer viaje brasileño, y la frasecita sobre el antropólogo filosófico suele repetirse dentro de la cabeza desde entonces. Por mi parte, adoro esa región del mundo, donde nunca he ido con planes etnográficos.
Casi al final del libro, Lévi-Strauss nos recuerda que “el mundo comenzó sin el humano, y terminará sin él”.
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NdR1: Si, es posible encontrar el libro completo en internet, sólo que no sé si es legal. Y da flojjera leer las notas sobre usos de material pues son muy largas. Encontré uno en http://www.scribd.com para quien lo quiera buscar.
NdR2: Y no, este Lévi-Strauss no fabricó los blue jeans, para quienes al llegar aquí tienen esa pregunta flotando en frente a los ojos. Esa duda ya fue aclarada en la película Lisztomania Ese fue otro, y pueden buscarlo en la Wikipedia.
NdR3: La canción de Caetano Veloso comienza así (la recomiendo):
O pintor Paul Gauguin amou a luz da Baía de Guanabara
O compositor Cole Porter adorou as luzes na noite dela
A Baía de Guanabara
O antropólogo Claude Levy-strauss detestou a Baía de Guanabara:
Pareceu-lhe uma boca banguela.
E eu menos a conhecera mais a amara?
Sou cego de tanto vê-la, te tanto tê-la estrela
O que é uma coisa bela?
O amor é cego
Ray Charles é cego
Stevie Wonder é cego
E o albino Hermeto não encherga mesmo muito bem
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