En los años 80 fue estrenada "2010, Odisea 2", como continuación de la famosa "2001...". La película estaba cargada de visiones. Da ternura pensar que alguien, en este caso el escritor Arthur C. Clarke, imaginaba una humanidad que este nuevo año sería capaz de viajar más allá de Júpiter en sus naves espaciales.
Durante ese 2010 de la película sigue retumbando muy fuerte la guerra fría, lo que ya no ocurre en el 2010... ¿real?. En el filme las principales potencias buscan algo, una conexión casi mística que se había perdido en "2001...". Al final, un ente presuntamente superior advierte que los humanos pueden ir donde quieran, menos a la luna joviana Europa, donde florecería nueva vida.
Una cosa que no se olvida de "2010..." es la presencia de una computadora portátil, una laptop, en una época en que casi nadie las había visto. Por supuesto fue demasiado optimista sobre nuestra capacidad para llegar al futuro a partir del año 2000, y desde luego no predijo el advenimiento de internet, ni tantas otras cosas que ahora gravitan a nuestro alrededor.
Este día también se me viene a la memoria un día casi igual hace 10 años, aunque en otra ciudad, cuando entrábamos al siglo XXI. En mi caso, un poco desilusionado, pues de niño, cuando sacaba la cuenta de cuántos años tendría el 2000, pensaba que el futuro iba a ser distinto. No mejor, pero si tal vez más... ¿futurista?
Ese 31 de diciembre de 1999 había grandes operativos para salvar las computadoras en caso que se activara el problema del Y2K, un cambio de ceros en las fechas que podía hacer retroceder las máquinas a comienzos de los 1900. Fue falsa alarma. Y en Caracas, donde vivía en ese entonces, unas lluvias inusuales habían provocado apenas dos semanas antes una tragedia sin precedentes, en la zona del litoral central.
Fue un año nuevo muy cargado. Hicimos una cena en casa, ampliada a algunos amigos periodistas que habían llegado a cubrir la tragedia. Escuchamos The Beatles (Album Azul), y A..., que entonces tenía 2,5 años, en la emoción de los abrazos corrió hacia la ventana y lanzó para abajo el chupete, que nunca más utilizó. Luego fuimos a casa de J... y su familia en La Florida, y confluyó tanta pero tanta gente. Recuerdo el primer día del año 2000, el sol apenas había salido y el viento mecía unos árboles imposiblemente verdes.
Existe una discusión sobre cuándo empieza realmente la década y el siglo. Sicológicamente, fue ese día cuando empezó el siglo XXI. Aunque no sería descabellado pensar que en realidad entramos a la nueva era, sin anestesia, el 11 de septiembre de 2001, cuando vimos, en vivo y en directo, enmudecidos, como un avión de pasajeros se enterraba en un edificio de NY. El horror, el terror. Estábamos tomando un café por la mañana, en la casa en Santiago. De repente, no provocaba hacer nada más.
Si miramos la última década ya sabemos que el futuro no era como lo soñábamos. A grandes rasgos, vivimos guerras, intolerancias, tragedias naturales incluyendo un tsunami con consecuencias espeluznantes. Hemos tenido crisis de civilizaciones (según dicen, a mi me parece más bien de religiones), de salud (dos gripes temibles, al menos), de hambre (los alimentos, ¿dónde están? ¿por qué suben tanto?), de energía (a precios astronómicos), y finalmente la financiera y económica del año pasado (que impacto asteroidalmente la vida de tantas personas). Los grandes rasgos suelen dejar fuera asuntos más íntimos, como por ejemplo en el caso de mi país la consolidación de un nacionalsocialismo a la caribeña. O la llegada de un negro que según dicen además es afroamericano a la Casa Blanca.
Comenzamos esta década en medio de augurios poco estimulantes que nos hablan de un cambio climático inminente que tendría consecuencias importantes sobre nuestras vidas. Como era de esperarse, florecen los apocalípticos, mientras llegan reportes de geiseres que van a la deriva, de glaciares en extinción, de sequías feroces y aumentos en la temperatura del mar, de migración de epidemias, y cambios en la vocación agrícola de los suelos. Cada vez que comemos un bistec, debemos pensar en los pedos de metano que habrá contribuido ese animalito, de los cuales hay cada vez más rebaños, más que todas la estrellas del cielo, como creo que respondía el protagonista de la brasileña "Pantanal" en respuesta a ¿cuántas vacas tienes?
Luego están esas brechas que tanto cuesta superar. La globalización ya no es un misterio para nadie, pero al asomarme al sitio de Global Issues me recibe una avalancha de números de la discordia: 1.600 millones de personas no tienen electricidad, 1.000 millones de personas no pueden leer ni escribir, 25.000 niños mueren cada día a causa de la pobreza, 790 millones de personas sufren desnutrición crónica, 12% de la población usa 85% del agua disponible, el gasto militar es de 780.000 millones de dólares.
Es verdad que es más fácil acordarse de las crisis y los problemas que de lo bueno. Las cosas buenas no son noticias buenas, y cuando lo son duran poco. Pero la vida, como sabemos, continúa, con tristezas y alegrías, muertes y nacimientos. No hemos salido al espacio, pero las cámaras de las sondas y observatorios nos han mostrado la belleza del universo, con sus nebulosas y ¡los anillos de Saturno!. Nuevas terapias sumadas a acciones políticas permiten tener esperanzas frente al Sida (seguramente se resolverá antes que la mucho más letal diarrea infantil). Y para quienes provenimos de la profundidad de la década de 1960, y aún después, se materializa un fuerte cambio de generación: los códigos ahora son tan distintos... Allí el futuro nos acecha.
¿Qué nos traerá la próxima década? Hace poco, en una discusión sobre el clima (antes hablar del clima era hablar de nada), comentábamos lo inútil que parecían las Cumbres y acuerdos de CO2 y esas rasgaduras de vestiduras de los ecologistas, cuando el cambio según todos los indicios es inevitable, acuerden lo que acuerden los países del mundo sobre las emisiones. Lo más natural, coincidimos, será hacer lo que ya se ha hecho antes: adaptarse. Y esperar lo inesperado. Claro, es más facil decirlo en Lima que en Tuvalu.
Como estos días muchos juegan a las predicciones, lanzo algunas, en el estilo de las odiseas del espacio, para 2010-2019:
- El ser humano no llegará a Marte, ni a la Luna siquiera (no vamos allá hace añales).
- Inesperadamente, se descubrirá una nueva fuente de energía que resolverá algunos problemas actuales. Previsiblemente, nuevas amenazas se cernirán sobre la Tierra.
- En vez de jugar a limitar las emisiones de CO2, metano y otros, se inventan nubes de nanorobots que se comen las moléculas de estos elementos en la atmósfera.
- Cumbre mundial para enfrentar la amenaza de los nanorobots que han comenzado a comerse otras cosas, por ejemplo el plástico de los cables.
- No habrá carros voladores como en Blade Runner (2019).
- El Sida dejará de ser un problema de salud apremiante y planetario, habrá otros. Al menos tres brotes de gripes.
- Un equipo africano ganará el mundial de fútbol.
- El Amazonas no desaparecerá.
- Droga sintética irrumpirá en el mercado, varias economías colapsan.
- Primer reality con muertos en la TV.
- Los habitantes de la tierra se acercan a 8.000 millones.
- No hay solución a los problemas en medio oriente donde sigue tronando la palabra de dios.
- Casi sin darse cuenta, la humanidad comenzará a adaptarse al cambio climático: migraciones de gente, cultivos, actividades.
- No se cumplen las metas del milenio de reducir a la mitad la pobreza para 2015.
- Invasión cultural asiática se consolida.
- La convergencia tecnológica es espeluznante, casi desaparecen los medios físicos (CD, DVD), excepto los libros de papel.
- El terror alcanzará nuevas dimensiones.
- Y tantas más, coloque la suya en los comentarios ::::
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Escribí este mensaje porque me gusta el año nuevo. Creía que por ser una celebración pagana me acomodaba. Por desgracia, el mismo 31 consulté la Wikipedia, que esta primera década del siglo XXI se ha convertido en fuente inagotable del saber (aunque no lo sea de la verdad necesariamente), y descubrí que la fecha es gregoriana. Es decir, se le ocurrió a un Papa católico, llamado Gregorio.
Un feliz año 2010 para todos los que hayan aguantado leer hasta aquí este texto. Favor olvidarlo de inmediato y seguir viviendo.
*Versión ligeramente retocada por razones de tiempo y no de espacio, de un mensaje enviado por correo electrónico el 31/12/2009
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